Empresas ecoeficientes, un nuevo enfoque a la productividad empresarial

Por Alberto Mejía Restrepo. Gerente de Ambiental Mente.

Ingeniería y consultoría ambientalCuando se piensa en la palabra ecoeficiencia, se piensa inmediatamente en temas ecológicos y de protección ambiental. El componente ECO de la palabra, por su trayectoria y posicionamiento, nos lleva a pensar en protección del medio ambiente: no contaminación de las aguas, del aire, del suelo. Y muy posiblemente, en protección de la flora y la fauna.

Sin embargo, al profundizar en su significado y al conocer en detalle la inmensidad de asuntos relacionados con esta estrategia de trabajo, se comienza a entender que la palabra ECO, además de los asuntos ya mencionados, está refiriéndose a asuntos ECOnómicos.


Hacer un proceso de manera ECOEFICIENTE, es pues, hacerlo de la mejor manera posible. Esto significa, de la manera más económica, de la mejor calidad, con los mínimos recursos, con la máxima productividad, con las mínimas fallas, con los mayores rendimientos. Esto, en detalle, involucra tres pilares al interior de la organización. Para esbozarlo, tengamos en cuenta que una empresa toma ciertos materiales, los transforma a partir de diferentes operaciones, las cuales en su conjunto conforman el proceso de producción y posteriormente tiene unas salidas, entre las que se encuentra su salida principal, que es el producto que vende. Este mismo concepto puede utilizarse para una empresa constructora: Toma unos materiales, los utiliza para construir un bien y al final, obtiene este bien construido y le quedan otros materiales como restos de su proceso.

Miremos entonces ahora, con mayor detalle cuáles son estos tres pilares.

 

Pilar 1: Las entradas

Las entradas de un proceso, son los materiales y recursos requeridos para obtener el producto final. Estamos haciendo referencia a los materiales, materias primas, e insumos como agua y energía.

Al considerar una estrategia ecoeficiente, desde el pilar de las entradas, estamos considerando cuál es la eficiencia de aprovechamiento de esta entrada: materiales de empaque vinculados que luego de utilizar el contenido quedan como inservibles; facilidad de utilización de las materias primas y requerimientos posteriores a su uso, es decir si por usar tal o cual material, se deberá incurrir en operaciones posteriores como limpiezas, mantenimientos frecuentes, control de salidas (vertimientos, emisiones, residuos). Y claramente, todas estas consideraciones significarán mayores costos. En síntesis, desde este primer pilar, se pretende considerar cuáles son las entradas que con la menor cantidad requerida, se logra obtener el mayor beneficio, evitando operaciones adicionales.

Las empresas innovadoras, tienen clara conciencia de sus entradas, evaluando en todo su ciclo, cuáles materiales e insumos representan en el proceso completo una mayor eficiencia y en consecuencia, una mayor rentabilidad para el negocio. El beneficio económico es muy claro y la relación ambiental de esta estrategia significa el consumo de menos recursos naturales, tanto renovables como no renovables, lo cual conlleva a la posibilidad de aprovechar estos recursos posteriormente y lo que, en consecuencia, es uno de los principios del desarrollo sostenible. Las compras verdes, certificación de proveedores, análisis de ciclo de vida, son algunas herramientas que apoyan las estrategias de las empresas ecoeficientes.

Ingeniería y consultoría ambientalPilar 2: El proceso

El proceso está entonces conformado por una serie de operaciones que toman estas entradas y las van transformando en un bien o producto, que al ir pasando de operación en operación, va tomando forma hasta quedar listo. Dentro de este proceso y dentro de cada operación, se necesitarán combustibles, electricidad y personas que ejerzan el control del proceso. Es en este punto entonces, donde hace efecto el segundo pilar de una estrategia ecoeficiente. ¿Cómo se logra ser ecoeficiente dentro del proceso? Una gran variedad de metodologías, políticas, sistemas, herramientas nos dan esta respuesta. Solo por mencionar algunas, las relacionadas directamente con la manera de hacer los procesos, podemos encontrar: De origen japonés y cada vez más utilizadas en el mundo, las inicialmente desarrolladas por Toyota, a partir de su sistema de producción, o por sus siglas en ingles TPS (Toyota Production System), en donde se encuentran los principios de 5s, Kaisen, TPM y la más reciente, Lean Manufacturing. De origen norteamericano, originaria de Motorola e igualmente creciente en el mundo, Six Sigma. Y hay que mencionar igualmente la teoría de restricciones (TOC, por sus siglas en inglés) desarrollada por el recientemente fallecido Eli Goldratt. Todas estas metodologías buscan el incremento de la productividad de las organizaciones a partir de la eliminación de tiempos muertos o inoficiosos, reducción de almacenamientos innecesarios, ya sea de materias primas, productos en proceso o terminados y la eliminación de reprocesos. En resumen, todas estas herramientas, procuran hacer una revisión de lo que se viene realizando para así, entender qué es lo que se está haciendo muy bien, para mantenerlo y qué es lo que se debe mejorar. Sobre esta revisión, se pasa a un profundo plan de trabajo que continúa con unas implementaciones, las cuales deben ser evaluadas y revisadas para verificar sus resultados y sobre éstos, hacer las correcciones necesarias para lograr que en el tiempo, estos procesos se vuelvan cíclicos, permanentes y se llegue a la meta final de cada una de estas herramientas: el mejoramiento continuo. Y este mejoramiento continuo, significa ser Ecoeficientes. Hacer mejor las cosas, con la menor cantidad de recursos posibles. Nuevamente, todo esto lleva al consumo de menos recursos, la generación de menos pérdidas y en consecuencia, menos costos de producción, menos agotamiento de recursos y menos cantidad de pérdidas (residuos) por manejar.

Muy importante tener en cuenta, que para lograr este tipo de mejoramientos, siempre, el principal actor son las personas. Se debe lograr el convencimiento y compromiso de lo que se está haciendo y para qué se está haciendo. Y para lograrlo, todo debe iniciar con el compromiso de sus directivos, quienes en el proceso, lograrán irradiar este compromiso a todas las instancias de su organización.
Dentro de este pilar juegan un papel muy importante dos insumos fundamentales: El agua y la energía. Son dos puntos críticos al hablar de empresas ecoeficientes.

Por un lado, la energía, sin la cual, no se podría realizar ningún proceso dentro de las empresas que requieran cualquier tipo de equipo o máquina. Esta energía, será generada directamente por alguna fuente. Si la empresa utiliza combustibles, está generando energía calórica o mecánica y eléctrica. Y cuando la empresa consume energía eléctrica, para el caso de Colombia, esta energía está siendo producida por las centrales generadoras de energía nacionales y su producción dependerá de factores climáticos principalmente. Para el año 2010, los porcentajes de generación, de acuerdo a la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética) fueron: 65% hidroeléctrica, 22% gas, 7% carbón y 6% cogeneración y fuentes menores. Así las cosas, cuando una empresa consume energía, sea cual sea, por un lado, está incurriendo en uno de los principales costos operacionales de su estado de resultados y por otro lado, está generando un impacto directo o indirecto en el medio ambiente, al aportar emisiones atmosféricas y al estar agotando recursos no renovables. Muy importante recordar, que es en este consumo de energía en el cual recaen los principales aportes de gases efecto invernadero de las empresas.

Estrategias enfocadas al ahorro y al uso eficiente de la energía, a partir de buenas prácticas y mejoramiento tecnológico promoverán la disminución de la huella de carbono de la compañía, la disminución del consumo de estos importantes recursos no renovables y lógicamente, una disminución considerable en los costos operativos, siendo entonces un camino trascendental para las empresas ecoeficientes.

Para el caso del agua, el impacto económico no será tan grande. Estamos en un país donde los recursos hídricos parecen ser ilimitados, por lo que el costo asociado al consumo de agua es mínimo. Sin embargo, el impacto ambiental de estos consumos es supremamente alto. De esta forma, una empresa ecoeficiente no se enfocará tanto en la reducción de los costos a corto plazo por sus consumos de agua, sino en medir y tener conciencia de cuánta agua está dejando de utilizar y cuánta agua está dejando de contaminar.

Estrategias enfocadas a recirculación de aguas al interior de procesos, aprovechamiento de aguas lluvias y lógicamente reducciones por buenas prácticas, significarán una disminución de mucho peso en la huella hídrica de la organización y en el mediano y largo plazo, ahorros económicos importantes.

  • La huella de carbono de una empresa hace referencia a la cantidad de emisiones atmosféricas de gases efecto invernadero que se generan dentro de la cadena de producción de un bien o servicio y se mide en unidades de dióxido de carbono equivalente.
  • La Huella hídrica de una empresa corresponde a la cantidad total de agua dulce requerida para producir un bien o servicio. Hace referencia al volumen de agua consumida, evaporada o contaminada dentro del proceso.

Ingeniería y consultoría ambientalPilar 3: Las salidas

Las salidas hacen entonces referencia a todo lo que sale de un proceso: Por la puerta de adelante, sus productos terminados y por la puerta de atrás, una variedad de posibilidades como residuos, emisiones atmosféricas, vertimientos líquidos, pérdidas por calor, devoluciones, etc. Todo lo que sale por la puerta de atrás significará ineficiencias dentro de las operaciones de la organización y en consecuencia, su reducción, significará mejorar la ecoeficiencia organizacional.

¿Qué son entonces todas estas salidas adicionales? Pérdidas dentro del proceso, es decir, ineficiencias productivas. Todo el esfuerzo que hace la empresa está enfocado a su producto o bien producido o construido. Así, el resto de salidas son unas contingencias que se deben manejar. Y todos estos manejos significan gastos. Si hay que controlar emisiones o vertimientos, hay que incurrir en sistemas de control y descontaminación, si son residuos, habrá que pagar por su recolección y disposición final. Incluso, si son residuos reciclables, habrá que hacer un almacenamiento y dedicar recursos para su manejo. El enfoque ecoeficiente en este pilar busca soluciones a lo largo de la cadena productiva para disminuir progresivamente la generación de estas pérdidas. Con herramientas como el análisis de ciclo de vida, logística inversa, gestión de proveedores y compras verdes se pueden lograr interesantes resultados.

Es muy importante tener en cuenta dentro de este pilar, las salidas que se dan en cada operación de los procesos. Es muy común considerar que de cada operación salga un alto volumen de residuos que posteriormente serán reintroducidos al proceso. ¿Cuántos ahorros puede significar evitarse tal reproceso? ¿Qué se puede hacer para no tener que reprocesar materias primas? Nuevamente, entran las herramientas de productividad a prestar sus servicios.

La Integralidad es esencial

Las empresas ecoeficientes son conscientes de la transversalidad de estos asuntos. Si se entiende la dinámica de cada pilar, es clarísimo que son asuntos que están integrados dentro del funcionamiento de la empresa y que al desarrollar una estrategia comprometida y eficaz, se están abarcando los tres pilares de la ecoeficiencia. Es necesario entonces, lograr articular los diferentes departamentos de las empresas para obtener esta integralidad. Y esta articulación, en síntesis, significa lograr un excelente trabajo en equipo en el que cada una de las partes se sienta fundamental y sienta a la vez a las otras partes, fundamentales dentro del sistema.

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La importancia de las personas

Hay un componente esencial para lograr que estos fundamentos se logren desarrollar dentro de una empresa: Las personas. Y deben estar todos vinculados y comprometidos para lograr resultados. La gerencia, al estar convencida de lo trascendental del asunto, logrará irrigar este compromiso a todo su equipo de trabajo, además de que estará dispuesta a invertir en estos profundos procesos de mejoramiento. Las direcciones de departamentos, teniendo el apoyo y la motivación de sus jefes, transmitirán esto a sus equipos logrando una reacción en cadena, toda enfocada al mejoramiento continuo y a la búsqueda de los beneficios de todos. Esto es sumamente importante. El mejoramiento a partir de principios de ecoeficiencia debe significar beneficios para todos los participantes. Estos beneficios pueden ser en forma de incentivos, reconocimientos, promociones. Y de esta manera, nuevamente se aporta a la sostenibilidad, apoyando el crecimiento y el mejoramiento de las personas, aportando a la responsabilidad social de la organización.

Inversiones de corto y largo plazo

El camino para ser una empresa ecoeficiente no tiene un inicio y un final. Es un proceso de mejoramiento continuo y de acuerdo al estado de la organización y a sus recursos, lo podrá iniciar. Dentro de este camino, en sus diferentes niveles, habrá inversiones pequeñas, con retornos en el corto plazo. Igualmente, inversiones bajas pueden significar retornos en el mediano y largo plazo y es cuando estamos tratando con asuntos de cultura y política dentro de las empresas. En el proceso, se podrán ir aumentando los montos de la inversión e ir observando cómo los cambios se van presentando paulatinamente, hasta obtener los retornos de dicha inversión en el mediano y largo plazo. Lo que es fundamental, es tener la clara conciencia de lo trascendental de ser una empresa ecoeficiente, para tener la capacidad y disposición de entender dichos tiempos y beneficios.

Las empresas que se nieguen a invertir en este tipo de estrategias, terminarán siendo superadas por aquellas visionarias que entienden estos asuntos como una apuesta hacia la sostenibilidad de sus negocios en el tiempo. No asumir estos retos puede terminar convirtiéndose, más allá de unos simples costos adicionales en sus procesos, en unos factores de riesgo para la permanencia de la empresa. Lo verde, lo ecológico, lo "environment friendly" se está convirtiendo con mayor frecuencia en más que una moda, así, los clientes y consumidores finales están exigiendo de parte de los bienes y productos que consumen estos compromisos. Esto, que lleva más de 10 años en Europa y poco menos en EEUU, ya está comenzando a llegar a Colombia. Igualmente, la normatividad ambiental es cada vez más exigente y comenzar a hacer los controles solamente cuando la autoridad lo exige, es perderse incentivos tributarios que permitirían hacer los cambios de manera mucho más económica o peor aún, es hacerlo muy tarde y con penalizaciones y sanciones de por medio.

Mercadeo verde

Pareciera que en asuntos ambientales, el que peca y reza empata. Contamino tanto, luego siembro tantos árboles. No es tan sencillo. En los países desarrollados, ya

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que hay empresas y sectores que no tienen cómo disminuir sus emisiones de gases efecto de invernadero, deben entonces compensar su contaminación, pero todo esto, dentro de un sistema regulado. En nuestro caso, pretender ser ecológicos simplemente sembrando árboles, comprando lapiceros de cartón y reutilizando hojas por lado y lado no es suficiente. Según el sector y según la empresa, hay un camino muy serio y profundo por desarrollar. Que una empresa logre reducir sus consumos de energía en un porcentaje representativo, significa trascendentales reducciones en sus emisiones atmosféricas y, a la vez, significa importantes reducciones en costos. Cambios de tecnologías significarán menos consumos, menos combustibles, mejores productos. Cultura empresarial significará mejores prácticas, conciencia de los empleados, educación a los consumidores. Este tipo de acciones, como unos pocos ejemplos, son las acciones que las empresas ecoeficientes están contándole a sus grupos de interés como estrategias de mercadeo verde. Es muy importante dar a conocer a los interesados, qué es lo que se está haciendo por el cuidado del planeta, pero hay que ser estratégicos con lo que se divulga. Deben ser temas de peso, trascendentales y de importancia. Esto es realmente lo que las empresas ecoeficientes están buscando.

Quiero invitar a los empresarios, a los constructores, a las industrias, a que conozcan más sobre las nuevas tendencias en el mejoramiento continuo. Hoy en día ser ecoeficiente es igualmente importante tanto desde el punto de vista económico como ambiental. Es, de hecho, una responsabilidad con la sociedad y con el planeta.