La situación que estamos viviendo actualmente, le ha permitido a la humanidad hacer un alto en el camino, disminuyendo la presión que día a día le hacemos a nuestro planeta. Es por esto que las especies han regresado a esos espacios dónde por el ruido y contaminación causadas por el hombre no podían estar.

En el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la fauna que hace parte de nuestro ecosistema urbano nos ha permitido observarlos desde la ventana de nuestros hogares, demostrándonos la riqueza natural que tienen nuestros municipios.

En Colombia se cuenta con 7 declaratorias de áreas protegidas en contextos urbanos, y en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, se encuentran:

  1. El Parque Ecológico Cerro Nutibara,
  2. La Asomadera
  3. Piamonte
  4. El Humedal Trianón y la Heliodora,
  5. El Cerro el Volador como Parque Natural Regional Metropolitano.

La reserva forestal Alto de San Miguel, localizada en el municipio de Caldas fue declarada por Corantioquia como Reserva Forestal Protectora Regional, en este lugar nace el río Medellín y es refugio de más de las 445 especies de aves que hoy circundan el Valle de Aburrá.

A parte de todas las riquezas naturales mencionadas anteriormente con las que cuentan nuestros municipios, en el sector de Robledo en la ciudad de Medellín, se construyó el primer puente colgante para animales silvestres, el cual ha favorecido la protección del mono titi gris, única especie silvestre en el área urbana de Medellín, catalogada como especie vulnerable.

Como dato importante, la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín ha identificado una gran cantidad de especies que circulan dentro del Área Metropolitana, y aquí hacemos un recuento de ellas:

  • Se cuenta con más de 1.000 especies de escarabajos, mariposas y hormigas.
  • Están registrados 31 grupos de murciélagos, 18 de roedores silvestres, seis de marsupiales, cuatro de perros de monte y coatíes.
  • Existen dos especies de micos, tigrillos y pumas.
  • En el grupo de las, aves se registran cerca de 29 especies de colibríes, 11 de carpinteros; ocho de halcones; 22 de loras, pericos y guacamayas; y 52 de atrapamoscas y muchas otras más. Además, cada año, al Valle de Aburrá llegan 71 especies de aves migratorias.

El darnos cuenta de las riquezas naturales con las que cuentan nuestros municipios y del momento coyuntural que está atravesando la humanidad, nos lleva a pensar ¿Al terminar esta pandemia, que hábitos seremos capaces de cambiar?

Debemos poner a prueba nuestras capacidades adaptativas, pensando en soluciones creativas y amigables con el medio ambiente que nos permitan vivir en ciudades sostenibles, donde se respete la naturaleza como un espacio en el que las personas y la vida silvestre desarrollen sus actividades sin interponerse en su normal progreso.

Escrito por

Juliana Idárraga

Coordinadora de Gestión Ambiental por Outsourcing

Ingeniera Ambiental – Especialista en Educación Ambiental.

Jul 15, 2020

Juliana I. Giraldo

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